
Llevo como 5 minutos pensando qué historia enlazar con lo que voy a decir.
Al no encontrar ninguna he optado por la meta escritura, que es precisamente lo que estoy haciendo ahora.
Contar que quería decir algo pero que no se me ocurría nada consiguiendo así (¡increíblemente!) contar “algo” de inicio de correo que era mi idea principal.
El caso es que quería buscar una metáfora que tuviera que ver con “todo pasa por ahí” o algo así.
Tampoco tenía demasiado clara la metáfora, la verdad. Hoy como que me la pela un poco, ¿sabes?
Es más, voy a contar otra cosa.
Por supuesto no vas a aprender nada. Pero, ¿quién quiere aprender?
El otro día no sé por qué no tenía hambre a la hora de comer.
Entonces a las 14:00 no comí, ni a las 15:00 ni a las 16:00 ni a las 17:00 pero a las 18:00 me dio un apretón terrible de hambre. Como cuando tal, pero cual.
Lo que pasa que a esa hora no me apetecía hincarme los espaguetis que me tocaban, no sé por qué, no me apetecía. Era como comer mucho y esa hora era la de merendar y tal.
Pero me entró un hambre terrible, casi me desmayo, estaba un poco desesperado por comer algo, la verdad.
“Bocadillo” – pensé. Me voy a hacer un pedazo de bocadillo. Abrí la nevera y vi lo que tenía que ver: Sir Francis Beicon. Unas lonchas finas y apetitosas de beicon untuoso, delicioso y apetitoso.
“Joder, menudo manjar me espera”- salivé.
Bajé a comprar una barrita de pan caserita, subí a casa, abrí el paquete de Sir Francis Beicon y lo puse en la sartén.
Empezó a burbujear aquello. Chasquidos de felicidad.
A todo esto cogí la barrita de pan, la abrí en canal y puse dos buenos trozos en un plato.
Umm, me falta algo -pensé. Entonces abrí la nevera y vi que aún me faltaba un tesoro por encontrar: lonchitas de queso. Qué gordo. Vamos a cogerlas. Sir Francis seguía burbujeando y saltando de alegría así que le di medía vuelta a todo el beicon para que se hiciera por el otro lado.
2-4 minutos más y puse el quesito por encima.
Aquello empezaba a estar crujientito, con el quesito por encima, burbujeante y tunante.
Era el momento de emplatar.
En ese momento creí que a las 18:00 de la tarde un bocadillo de Sir Francis era demasiado. Me dio algo de culpa. Así que lo solucioné y puse un poquito de lechuga por encima del pan.
¡Para que no se diga!
Así que el bocata era un poquito de lechugita, el beicon crujientito con una capita de queso por encima.
Ufff qué delicia. Me faltó mi Coca Colas, eso sí. Pero es que hay que cuidar la línea.
Plato 100% recomendable nada grasoso ni grosero.
El caso, que quería contar eso porque fue épico.
Pero volviendo a la metáfora del inicio del correo.
“Todo pasa por ahí” como todos los caminos llevan a Roma.
Si quieres hacer algo en internet tendrás que saber hacer muchas cosas. Pero una la tendrás que hacer muy bien porque todas las estrategias pasan por ahí.
Por supuesto te estoy hablando de las cartas de venta.
Además por más que lo intento no se me ocurre nada más automatizado que una carta de ventas.
Hay 1000 motivos para saber hacerlas.
https://miguelvz.com/narrativa-org/
El Migui.

