
Debajo de mi casa está el supermercado Másymás.
Es un supermercado inferior al Mercadona o Eroski.
Es de barrio, de andar por casa.
¿Me falta leche? Bajo a por un par de brics.
¿Algo de café? Lo mismo.
¿Un poco de fruta? Ya sabes por dónde voy.
No haces una compra grande en el másymás.
Si quieres hacer una grande te vas al Mercadona o al Carrefour.
Bien.
Esto lo sabrán más que de sobra los directivos.
¿Qué hacen para resolverlo?
Han optado por hacer cientos de ofertas para cientos de productos.
- Por ejemplo, si compras un kilo de carne te regalan un peluche (por la cara)
- Si acumulas no sé cuantos puntos entras en el sorteo de sartenes.
- Si tienes la tarjetina del Másymás se acumulan descuentos.
- También tienes la tarjeta bebé para menos de 6 meses.
- ¿Estás desempleado? Estás de suerte porque también tienen algo para ti.
¿Consecuencia de todo esto?
Llevo 5 años bajando diariamente al Másymás y aún no me he hecho la tarjeta.
¿Por qué?
Porque todo es difícil, complicado y confuso.
Hay demasiadas opciones, demasiadas ofertas, demasiado todo.
Cada día bajo y me preguntan “¿Tarjeta del Másymás?”
“No, pero dentro de poco me la haré”.
La cajera se descojona porque llevo 5 años diciendo esa mentira.
Bien.
Apunta:
Para hacer todas mis ofertas me baso siempre en 3 palabras.
Una de ellas es simple.
La oferta la tiene que entender mi hija de 3 años.
Simple.
No enrevesada, no mil cosas, algo simple.
Simple.
¿Lo entendiste?
Pues hay dos palabras más que me guían para hacer mis ofertas.
Una es simple.
Y las otras dos palabras te las cuento en el boletín de la extinta suscripción de Los Miguiyagui’s.
Este boletín es un monográfico (me encanta esta palabra, es de todo menos simple) sobre cómo estructurar ofertas.
Si tienes “Ofertas de 100 Millones” de Alex Hormozi, este monográfico es un complemento ideal.
https://miguelvz.com/narrativa-org/
El Migui.
P.D: todo lo que vemos en el monográfico está en el enlace de arriba.
P.D.2: ¿este correo ya lo envié? Puede ser…

